lunes, 20 de noviembre de 2017

¿HA VISTO USTED UNA IGLESIA BIBLICA?


Todo el mundo sabe dónde está la iglesia (si se habla de un edificio). Está frente al parque. Está en el centro de cada pueblo de las tierras hispánicas. Y todos sabemos que ésa es la iglesia católica. Pero supongo que todos también enten­demos que en otro sentido la iglesia no es un edificio. Es un pueblo… el pueblo de Dios.
Pero hay muchas iglesias. ¿Cuál de ellas es el pueblo de Dios?
¿Cómo podemos saber?
¿Cómo describe la Biblia a la iglesia?
La Biblia dice: “Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo”.1 Como tal, “la iglesia está sujeta a Cristo”.2
            La iglesia que la Biblia describe obedece a Cristo. No tiene ningún otro jefe, ningún otro gobernador, ningún otro señor. Claro que tiene líderes. Pero esos líderes no se levantan como señores sobre la iglesia. Más bien, guían a sus congregaciones por el poder de su ejemplo, empleando sólo la autoridad de la palabra de Dios.3
Cristo amó a la iglesia y la “ganó por su propia sangre”.4 Es decir, la compró. Ella le pertenece. No le pertenece a ningún otro. Por esto la Biblia la llama “la iglesia del Señor”.5
La Biblia dice que el pueblo que forma esta iglesia es “un cuerpo en Cristo”6 Es unida, no dividida. Pero la Biblia no habla de ninguna organización m jerarquía que le une. Es “la unidad del Espíritu”7 que le hace “un cuerpo”.8 Esto es, la presencia del Espíritu Santo en cada miembro de la iglesia une los miembros no sólo a Cristo sino también los unos a los otros. Los une bajo el señorío de Cristo.
La Biblia dice que la iglesia verdadera es “una iglesia gloriosa, que no [tiene] mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que [es] santa y sin mancha”.9 La iglesia consta de todas las personas en todo el mundo que han nacido por el Espíritu de Dios y son (tiempo presente) limpios del pecado por la sangre de Cristo. Cristo vive en ellos10 y ellos están en Cristo.11 Son “los santos y fieles en Cristo Jesús”.12 Son la iglesia, la iglesia universal. La esposa del Señor.
Pero la Biblia usa la palabra iglesia en otro sentido también. Habla de la iglesia que se reunía en la casa de Priscila y Aquila.13 Dios dirigió un mensaje a las siete iglesias (plural) de Asia, o sea, a los grupos de hermanos cristianos que se reunían en distintas ciudades de esta provincia.14 El apóstol Pablo escribió una carta “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos”.15 Los santificados, los que estaban en Cristo Jesús, los que se conocían como hombres santos —que vivían en esa ciudad— eran “la iglesia de Dios ... en Corinto”.
De estas citas bíblicas y muchas semejantes entendemos que aquella iglesia universal, gloriosa, unida, consta de iglesias locales... congregaciones de creyentes, seguidores de Jesús. Estos creyentes se llaman hermanos. Por eso, a esas congregaciones a veces las llamamos hermandades. La Biblia las llama “iglesias de Cristo”.16
            Ahora, le hacemos otra vez la pregunta:

¿Ha visto usted una iglesia bíblica?

¿Hay tal iglesia en el pueblo o la ciudad en que usted vive?
            ¿Es usted parte de tal iglesia, de tal congregación de hermanos cristianos?

Si usted ama al Señor, si ha sido salvo por él, usted ama también a su pueblo. Ama a los hermanos en la fe.17 Ningún creyente vive aislado de sus hermanos. En los tiempos bíblicos los hermanos se congregaban en congregaciones. Formaban hermandades cristianas, o sea, iglesias bíblicas. Y así será hoy en día también. Usted necesita ser parte de tal congregación.
Vamos a ver algunas características de las iglesias (congregaciones locales) que forman parte de la iglesia universal, la esposa de Jesús.


Una iglesia bíblica cree la Biblia

Cree que es la palabra de Dios, la revelación de Dios que él nos ha dado en forma escrita. Cree que es inspirada por Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis.18
Cree que la Biblia tiene autoridad sobre toda otra autoridad. Por tanto, rechaza cualquier enseñanza que no armoniza con ella. “Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” 19
Una iglesia bíblica no sólo dice que cree la Biblia. La cree en realidad. Y la obedece.


Una iglesia bíblica obedece la Biblia

Muchos dicen que creen a Dios, que creen la Biblia. La misma Biblia dice que aun “los de­monios creen, y tiemblan...”20 Pero la Biblia dice también que esa clase de fe es muerta.21 No vale nada. Por eso dijo Jesús: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos”.22
Jesús afirma que somos de él sólo si le obedecemos: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.23 Declara que nuestra obediencia comprueba nuestro amor: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama”.24
La misma Biblia condena a aquellos que no obedecen lo que el Señor manda: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”.25
Para una iglesia bíblica, la Biblia no es sólo una doctrina que discutir, es un mensaje que obedecer... y proclamar.


Una iglesia bíblica predica la Biblia

El mensaje de la Biblia se conoce como el evangelio. La iglesia bíblica predica el evangelio tal como Jesús ordenó: “Id, y haced discípulos a toda'« las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden rodas las cosas que os he mandado”.26
Una iglesia bíblica predica toda la Biblia, “todas las cosas” que el Señor ha mandado en su palabra. No predica solamente lo popular, lo que agrada a los oyentes. No predica solamente fragmentos aislados, textos separados del mensaje entero. Predica todo. E interpreta cada texto a la luz del mensaje entero de la Biblia. Reconoce que el Nuevo Testamento, no el Antiguo, gobierna la vida de la iglesia.27
En una iglesia bíblica, no sólo los pastores predican el evangelio. Los miembros también comparten las buenas nuevas de salvación en Cristo. En la iglesia apostólica, por ejemplo, todos estaban llenos del Espíritu Santo y del fervor evangélico. “Iban por todas partes anunciando el evangelio.” 28 Así es en una iglesia bíblica. La obra del evangelismo ocupa la contribución de cada miembro.

Una iglesia bíblica se preocupa por el bienestar espiritual de cada miembro

En una iglesia bíblica todos los miembros se preocupan por el bien de todos los demás. Se estiman “miembros los unos de los otros”.29 Aman los unos a los otros.30 Son benignos los unos con los otros.31 Exhortan y animan los unos a los otros.32 Amonestan los unos a los otros.33 Oran los unos por los otros.34 Llevan las cargas los unos de los otros.35 No murmuran los unos contra los otros.36
            Todo esto hace una iglesia bíblica porque reconoce que su primera obra es edificarse espiritualmente.37 La iglesia no existe para agrandar sus instituciones. Su organización es sencilla: sólo lo que la misma Biblia enseña.
No existe para mejorar la sociedad o cambiar la política. La iglesia apostólica nunca se metió en estas cosas. Buscó convertir a los pecadores con el poder del evangelio.
Una iglesia bíblica no existe para proveer diversión para sus miembros: actividades sociales, deportes, películas, banquetes. Claro que un compañerismo espiritual contribuye a la necesidad social del hombre. Pero no leemos en la Biblia de ninguna ocasión en que la iglesia apostólica planeara actividades con fines sociales. Se ocu­paron sólo en lo espiritual.
Una iglesia bíblica alimenta a sus miembros con enseñanza bíblica. Los guía con consejos sanos y, cuando sea necesario, con disciplina amorosa y espiritual.38


Una iglesia bíblica emplea los principios bíblicos en la vida diaria

La Biblia fue escrita hace muchos años. El Nuevo Testamento, el cual guía a la iglesia, fue escrito en el primer siglo después de Cristo por hombres que vivieron en lo que se conoce hoy cómo el medio oriente. Pero Dios inspiró a aquellos escritores. Y él diseñó la Biblia para toda era y toda cultura. Por esto, la mayor parte del Nuevo Testamento da grandes principios que gobiernan la vida del cristiano; no trata con reglas específicas para cada detalle de la vida.
En una iglesia bíblica los miembros se ayudan a emplear los principios bíblicos en la vida diaria. Guiada por líderes espirituales, la congregación define cómo se aplicará lo que la Biblia dice, y todos los miembros de la congregación apoyan la decisión y se sujetan. Por ejemplo, la Biblia manda que los cristianos se vistan modestamente y sin ostentación.39 No dice que todos se vistan como lo hacían los judíos o como se vestían los griegos del primer siglo. Una iglesia bíblica decide lo que constituye la modestia y la sencillez... y exige que sus miembros se vistan así. De esta manera no se pierde el principio bíblico.
Dios no ha hecho a ningún cristiano completo en si. Todo cristiano necesita a otros cristianos. Todos necesitan la estabilidad y la seguridad de una congregación de creyentes. Y toda congre­gación tiene que ver que cada miembro de la congregación aplique la palabra de Dios a su vida.


Una iglesia bíblica exige la santidad de sus miembros

El Dios santo siempre ha exigido la santidad de su pueblo: “Escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”. En verdad, no hay salvación, no hay vida eterna, no habrá cielo, si no hay santidad.
            “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
La iglesia es el pueblo del Señor. Es un pueblo santo. No tiene mancha, ni arruga, ni cosa semejante.
Cada congregación de creyentes tiene el deber de guardarse en esas condiciones. Si algún miem­bro peca, se le amonesta. Si no se arrepiente, la congregación, guiada por sus líderes, lo desecha.
Si se deja en la congregación (la iglesia local) al que no está en Cristo (que no es de la iglesia universal), le damos un sentido falso de seguridad. Pueda que piense que esté bien —cuando no lo está.
            Una iglesia bíblica guarda bien su pureza.


En una iglesia bíblica cada miembro mantiene al día su vida espiritual

En una iglesia bíblica cada miembro ha nacido de nuevo por el poder del Espíritu Santo. Vive cada día en contacto vital con Cristo. Está unido a Cristo. Está entregado a la voluntad de Cristo. Está dispuesto cumplir lo que le diga Cristo... sí, al pie de la letra, pero no a causa de la letra. Cumple porque le ama. Le ama de todo corazón. Ama la justicia. Ama la santidad. Ama la paz y la bondad.
Así cada miembro de la iglesia bíblica merece el nombre cristiano. Se parece a Cristo. Sigue a Cristo.


En conclusión

La Biblia nos dice todo lo que necesitamos saber para reconocer o formar una iglesia bíblica. Estudie usted la Biblia. Vea usted mismo lo que dice.
Cristo dijo: “Edificaré mi iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Dios siempre tendrá su pueblo. Siempre habrá una iglesia fiel a Dios... leal… obediente… pura.


Listo de citas bíblicas:

1. Efesios 5.23                          26. Mateo 28.19-20
2. Efesios 5.24                          27. Hebreos 9.6-13
3. 1 Pedro 5.2-3                       28. Hechos 8.4
4. Hechos 20.28                       29. Romanos 12.5
5. Hechos 20.28                       30. Juan 13.35
6. Romanos 12.5                      31. Efesios 4.32
7. Efesios 4.3                            32. Hebreos 3.13
8. 1 Corintios 12.13                  33. Romanos 15.14
9. Efesios 5.27                          34. Santiago 5.16
10. Colosenses 1.27-28           35. Gálatas 6.2
11. 1 Corintios 1.30                  36. Santiago 4.11
12. Efesios 1.1                         37. Efesios 4.16
13. Romanos 16.3-5                38. 2 Timoteo 4.1-2
14. Apocalipsis 1.11                       2 Tesalonicenses 3.14-15
15. 1 Corintios 1.2                    39. 1 Timoteo 2.8-10
16. Romanos 16.16                  40. 1 Corintios 12.14-21
17. Juan 13.35                          41. 1 Pedro 1.16
      1Juan 4.20                          42. Hebreos 12.14
18. 1 Timoteo 3.16                   43. Efesios 5.27
19. Gá1atas 1.8                        44. Mateo 18.15-17
20, Santiago 2.19                            1 Corintios 5
21. Santiago 2.26                            Tito 3.10
22. Mateo 7.21                         45. Juan 3.5
23. Juan 15.14                          46. Juan 15.4
24. Juan 14.21                          47. Mateo 16.18
25. 1 Juan 2.4

Por Ernesto Strubhar

domingo, 10 de febrero de 2013

SI ALGUNO DICE QUE TIENE FE, Y NO TIENE OBRAS? ¿SE SALVARA?



LA FE SIN OBRAS ESTA MUERTA



Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?        Santiago 2:14

Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.   Santiago 2:24

Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.   
Santiago 2:26

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Mateo 5:29-30

Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.      
Mateo 6:15

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.    Mateo 7:24-27

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.  
Mateo 16:27

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
Mateo 19:16-21

Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.    
Lucas 11:28

De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.    
Juan 8:51     

Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.    
Juan 9:39-41

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.    
Juan 14:21-24

Esto os mando: Que os améis unos a otros.   
Juan 15:17

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos.      
Efesios 5:5-7

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.     
1 Tim 4:16

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.     
Hebreos 12:15-17

Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.   
1 Pedro 1:17

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.   
Ap 2:26

Y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.  
1 Pedro 2:8

para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.     
Col 1:10

en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.    
Col 1:22-23

Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.     
2 Tim 2:11-12


Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.     
Hebreos 6:4-8

Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.    
Santiago 1:21-25

Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, !cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir.    
2 Pedro 3:11

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.  
Ap 3:2

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.   
Ap 3:4-5

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.   
Ap 3:21

el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego.      
Rom 2:6-10

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.    
1 Cor 9:26-27

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.   
1 Cor 10:1-12

por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.   
1 Cor 15:2

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.   
2 Cor 5:10

Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.   
Hechos 5:32

en llama de fuego, para dar retribución a los Que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. 
2 Tes 1:8

Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.  
Tito 3:1


Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.   
Ap 2:5,7,10


Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.   
Ap 12:10-11


Advertencia al que peca deliberadamente.
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?    
Hebreos 10:26-29


PREDICACION
EL PAPEL DE LA OBEDIENCIA EN LA SALVACION
BENDICIONES
                                                                                                      

jueves, 30 de agosto de 2012

PREDICACION SOBRE LA PARABOLA DE LA LEVADURA http://www.ivoox.com/parabola-levadura-rene-almada-audios-mp3_rf_1903993_1.html

http://www.ivoox.com/parabola-levadura-rene-almada-audios-mp3_rf_1903993_1.html

PREDICACION SOBRE LA PARABOLA DE LA LEVADURA

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miércoles, 2 de mayo de 2012

EL TROPEZADERO DE LA CRUZ.


 
LA GRAN MAYORÍA DE LOS CRISTIANOS PROFESOS CREEN EN LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, RECONOCEN QUE ES EL HIJO DE DIOS, TAMBIÉN RECONOCEN SUS MILAGROS Y TODAS LAS SEÑALES QUE HIZO AL ESTAR EL EN LA TIERRA, PERO AL HABLARLES DE LA CRUZ Y DE QUE DEBEMOS ANDAR COMO EL ANDUVO, ES AHÍ DONDE TROPIEZAN. 

AL CALCULAR EL COSTO Y EMPEZAR A CONSTRUIR SU TORRE O AL VER AL EJERCITO CONTRARIO VENIR (Lc 14:25-33 ), PREFIEREN HACER CONCESIONES CON EL ENEMIGO Y ENTONCES SURGEN ARGUMENTOS COMO: NO ES LITERAL LO QUE JESÚS DIJO......., SI JESÚS DIJO ESO PERO LO QUE SIGNIFICA ES......, JESÚS DIJO ESO PERO PABLO DIJO........ETC, ETC.

EN LA ACTUALIDAD SE HAN AMONTONADO MAESTROS CONFORME A LAS CONCUPISCENCIAS DE CADA UNO FORMANDO DIFERENTES GRUPOS, EN LOS CUALES INTERPRETAN LA PALABRA DE MANERA QUE PUEDEN SALTARSE LOS MANDAMIENTOS DADOS POR NUESTRO SEÑOR PARA OBEDECER EN LA GRACIA. ASÍ QUIEREN ENTRAR AL CIELO Y OBTENER LA SALVACIÓN, POR UN CAMINO O PUERTA DISTINTOS A LA QUE NUESTRO SEÑOR NOS DEJO PARA QUE NOSOTROS SIGUIÉRAMOS SUS PISADAS.

De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Juan 10:1-6

LOS VERDADEROS DISCÍPULOS DE JESUCRISTO DISCIERNEN ESTAS FALSAS ENSEÑANZAS Y SE APARTAN DE ESTOS FALSOS MAESTROS, QUE ESTAN LLEVANDO A SUS SEGUIDORES A LA APOSTASÍA PROFETIZADA POR LA PALABRA PARA ESTOS ULTIMOS TIEMPOS.

Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? 
Lc 18:8

LA VERDAD ES QUE PARA SER UN VERDADERO SEGUIDOR DE JESUCRISTO, ES NECESARIO LLEVAR LA CRUZ. LA CRUZ QUE NOS MATA TOTALMENTE, PARA DE ESA MANERA PODER VER EL REINO DE DIOS AHORA CON UNA NUEVA VIDA EN CRISTO.

LA PALABRA ES SUMAMENTE CLARA, OBSERVEMOS LO QUE NOS ORDENA:


LA CRUZ QUE TE LLEVA A LA MUERTE........PARA VIDA!!!

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.  
Lc 13:23-24

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
Mt 10:37-39

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.     
Mt 16:24-25

Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.    Gal 6:14

Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.         
Ap 12:11

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.       
Mt 7:13-14

Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.     
Fil 3:18-19

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.     
Rom 8:17

Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Más si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.     
1 Ped 2:20-21

Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.      
Gal 5:24

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.                 
1 Juan 2.6

El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.         
Hechos 9:15-16

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.         
Gal 2:20

Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.    
Mr 10:21

al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.  
1 Ped 5:9-10

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.  
Mt 5:39-42

Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.  
2 Tes 1:4-5

A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. 
Fil 3:10

y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.   
2 Cor 5:15

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.          Hebreos 5:8

Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
1 Juan 3:13, 16



Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. 
1 Timoteo 2:9-15

Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.
1 Cor 11:5-6

Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.
1 Cor 14:34-35




Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.        
1 Ped 4:12-14




Rene de Jesus Almada Almada 


BENDICIONES

jueves, 5 de abril de 2012

LA CONSTITUCION POLITICA DE ESTADO (CPE) DEL REINO DE DIOS


Cuando un pueblo de este mundo desea organizarse para su unidad, fortalecimiento y bienestar social, una de las opciones que tiene ese pueblo es la de establecerse sobre la base de una Constitución Política de Estado (CPE). En la misma, se escriben los fundamentos y reglas que gobernará a todas las personas que deseen ser miembros o ciudadanos del flamante estado. En lo general, esa CPE no se puede cambiar sino por un voto de mayoría absoluto de los pobladores del país. En resumen, la CPE de una nación es la base de la cual mana todo reglamento y orden. Se puede decir que la CPE es la piedra angular del estado.
 

Durante siglos, Dios con regularidad prometía a los judíos que vendría a un Rey Libertador. Y, el pueblo de Dios iba en expectativa, soñando del día futuro en el cual aquellos promesas se cumpliesen. En esa esperanza de un Salvador Venidero, vino a Juan el Bautista a la escena. Predica, bautiza y hace que indaga el pueblo, “¿Eres tú el que iba a venir...?”
“No soy yo,” responde Juan, “soy un simple preparador del camino”.


En medio de esa escena llega Jesús de Nazaret. También predica el mensaje de arrepentimiento. El pueblo ansioso está en alerta; ¿quizás sea éste El Prometido?  ¿Será que él es quién nos libere de la opresión romana?


La gente lo rodea para escuchar, una reunión multitudinaria, esperando con curiosidad cuál sería el mensaje de su Redentor.
Ésta fue la escena en el principio del quinto capítulo del Evangelio según Mateo.


Y, Jesús abrió su boca y comenzó su mensaje de liberación, diciendo: ―¡Basta ya de la opresión romana! ¡Afuera con los inmundos paganos!
¿Verdad? ¡Claro que no!


De hecho, lo que Jesús les enseñó a los que dieron oídos fue la Constitución Política de Estado del reino celestial. El tiempo se hubo cumplido, ya había llegado el inicio del reino esperado. Pero la enseñanza del Rey Venidero fue bastante extraño. El resultado fue un pueblo atónito por su doctrina.
Bueno, ¿cuál fue la doctrina que hiciera al pueblo quedar casi boquiabierto?

Comienza el capítulo 5 de San Mateo con Jesús y una multitud en expectación. Jesús mira a las gentes y dice en sí mismo, “¡Que tremenda oportunidad! Debo quedarme aquí con esta multitud para darles un caliente discurso político sobre mi pronto reinado.”
No...  “Viendo la multitud, subió al monte.”


Este “acto de tontería” tuvo que causar a algunos a confundirse. ¿Un político que da la espalda a una multitud anhelante?
Pero este Rey era de otra clase. Los que desean oírlo tiene que seguirlo, a pesar de que la senda es de cuesta arriba. ¿Tienes tú oídos para oír? Si deseas ser un discípulo de Jesucristo, has de seguirlo. ¡Subamos, pues, al monte, hoy y mañana! Los flojos no entrarán en el reino de él.


Ahora bien, ya que Jesús ha separado los serios de los meros inquisitivos, sí, va a pronunciar ahora su apasionada discurso político. Va a denunciar a los corruptos romanos. ¿Sí?
No. Otra vez los ansiosos oidores se confunden. El Rey se siente. Su discurso se pronunciará con calma. La verdad no se ve necesitada de ser fortalecida por palabras emotivas. No es que lo emocional sea erróneo en sí mismo, lo emocional es innecesario. El discurso se dará con franqueza y claridad. ¿Porqué nublar la verdad con el emocionalismo?


El Rey ha venido para liberar al mundo del opositor despotismo satánico. Por ser cabalmente superior en fuerza, no se le requiere amontonar militantes a su banda. Él mismo solo es capaz de botar al enemigo. Al Rey Conquistador los animados discursos políticos para conmover a la gente no le son necesarios. Así, con gran calma y quietud el Rey empieza a dictar la Constitución Política de Estado del reino celestial. Comienza con el aclarar de cuál clase de personas él busca para ser ciudadanos de la nueva nación santa.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos
Ante de todo, bienvenidos son los...¡pobres! Que vengan, porque son bienaventurados dice el Rey.


¿Los pobres? ¿Qué clase de reino será éste? Los políticos siempre van en busca de un espaldarazo de los ricos. Estos adinerados conllevan influencia y plata para apoyar el proyecto del aspirante político. Pero los pobres...¿qué tienen ellos para aportar la carrera al trono?


De hecho, los verdaderos pobrecitos eran los oyentes que no pudieran ver la naturaleza del reino. El reino de Jesús es un reino celestial, no mundanal. Este reino no amontonaba militantes para sostener al rey, sino el Rey iba en búsqueda de personas que estaban necesitados de sostén. Un reino muy raro, ¿verdad? El rey vino para dar, no para recibir. ¡Amén!


Posteriormente en su vida Jesús se pronunciaría sobre los ricos, señalando que a ellos la entrada al reino les sería difícil, a menos que no se despojan de lo acumulado. Y puesto que el desperdicio de lo atesorado les es siempre molestoso y demasío, la mayoría de ellos se aleja de Jesús y de su reino. ¿Se enojase Jesús con los ricos que dan la espada al reino? No, él se entristece, diciendo: ―¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! (Lucas 18.24)


A los oyentes me imagino que les parecía extraño tal enseñanza. Pero por ser las primeras palabras de salir del Maestro en el discurso, servirían para curiosearles, pensando estos: ¿Acaso no escuchara yo bien?


Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación
Sin ofrecerles excusa para la “extraña” enseñanza, Jesús continúa explicándoles los requisitos para ser ciudadano del reino eterno. En esencia dice: ―¡Bienvenidos los llorones a mi reino!
Ahora sí, todos los discípulos prestaron oídos. ¡Este Rey sería de otra clase! Un rey que anda en búsqueda de...¿ llorones? ¿Un rey que les tiene preferidos a los que duelen? ¿a los minusválidos?
Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad
Sigue Jesús dándoles una comprometida: la tierra prometida será herenciado a los mansos.
Pobres, llorones...¿y ahora mansos? ¡Cuál reino será!


Todos sabemos las maniobras de los políticos, sea que sea su modelo político o económico. La tierra del país es el galardón de su fidelidad al partido. Sea unas hectáreas o sea mil hectáreas cuadrados, “al triunfador le pertenece el botín” según dice el refrán. Al más robusto y energético militante del partido se le regala la tierra más fértil y bonita.


Pero el reino de Jesús no es así. A los mansos, los que andan sin aires, ni intereses personales ni atropellar a nadie, se les heredará la tierra prometida a la descendencia de Abraham. En los reinos mundanales son los fuertes y los agresivos los que ganan espacios para sí. ¡Pero el reino celestial es distinto! Es más, la tierra prometida no es una tierra física que produce uvas, granados y higos, sino un lugar espiritual lleno de frutos tal como son el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza (Gá. 5.22-23).


Recordándonos lo contado por los doce espías enviados ante la multitud que había pasado la mar roja, podemos decir con entusiasmo: “Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella!” (Nú. 13.16 en adelante)


Lo triste es que la mayoría de los espías no creyeron que pudiesen vencer a los gigantes residentes. Ellos sólo se dieron cuenta de su propia fuerza, olvidándose del Dios Eterno. Lo mismo nos occurirá si nos ponemos los ojos en nosotros mismos. Pero por la fe podemos entrar y gozarnos de los frutos del Espíritu, porque eso es con exactitud lo que Jesús prometió herenciar a los mansos. Jesús sí cumple.


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados
A los pobres, llorones y mansos, Jesús les suma otra clase de personas para su reino: los hambrientos y sedientos. Pero no los que buscan víveres para el estómago, sino los que desean sobre todo practicar la justicia en el corazón.


En los reinos mundanales, el clamado de siempre es el de recibir justicia. “Qué me devuelvan la casa que me fue quitado...”  “Qué encarcele al homicidio que mató a mi tío...” “Qué arreglan la carretera que pasa por aquí...” Todo egoísta, con el yo en el centro.
 

Los que van a lograr ciudadanía en el reino de Dios son los que anhelan de todo corazón a ser practicantes de la justicia social y moral. No importa que los demás sean injustos y corruptos, los hijos del reino tienen hambre y sed de repartir la justicia misericordiosa a los indigentes, no de recibir en sí mismo lo merecido. De hecho, ellos reconocen que si la justicia les alcanzara, la muerte eterno sería su condena.
 

Saciados serán los mansos, dijo Jesús, porque soy capaz de obsequiarles la fuerza para cumplirlo. ¿Pudiera cualquier político comprometerse a sus militantes donarles la fuerza interior para practicar la justicia diaria?
Los políticos del mundo, nunca; pero Jesús, ¡sí pudo!
 

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
Continuando su discurso, Jesús constituyó que los misericordiosos son bienaventurados y bienvenidos a su reino. Otra vez la enseñanza del Maestro va en contra vía de la política normal. Los políticos de este mundo siempre vienen buscando militantes con voz fuerte y actitud combatiente. A la oposición, no le hay demuestras de debilidad ni misericordia: ¡Nunca, no, nunca! Al combate verbal― si no con palos y balas―denunciando y difamando, para ganar espacios en el país.
 

Pero el reino del cielo es distinto de los mundanos. Sí, hay denuncias de corrupción, pero comienzan los hijos del reino exponiendo lo corrupto que hay en sí mismos. A ellos les tiene más importancia lo negro que haya en sí que el negro que haya en su vecino. A sus vecinos, se les practican primero la misericordia y la paciencia. Y una vez que se denunciaran a sí mismos los ciudadanos del reino celestial, el Rey les baña en su propia sangre, la cual les da una purificación cabal. ¡Qué reino tan raro!
 

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios
Aunque la limpieza y apariencia externa sí lleva relevancia alguna, Jesús luego pronuncia que la pureza interna sobresale. Los judíos de aquel entonces pusieron tanta hincapié en lo ritual, que muchos conceptuaron que lo exterior fue el comienzo y el punto final del relacionarse con el Creador. En la política mundana, también se esfuerzan para dar apariencias lucientes de inocencia y impoluto, para luego entrar a conferencias de puerta cerrada donde lo del corazón puede salir sin contagiar la imagen de pureza encarnada.
 

Los de limpio corazón no tienen como requisito la puerta cerrada para negociar. La transparencia no les amedrenta, sino les brinda oportunidad de auto-escrutinio. Un limpio corazón no quiere decir que la persona esté sin mancha en todo su actuar, sino que el propósito y la intención del corazón sí están rectos. Y a éstas personas se les promete Jesús que verán al Dios Invisible. ¿Ver lo invisible? ¡Sí, en el singular reino de Dios!

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios
Pasando al próximo punto del Constitución de su reino, Jesús señala que los pacificadores hacen  soldados excelentes en el reino de Dios, tanto que no son denominados “soldados”, sino “hijos” de Dios mismo. Bueno, los soldados de Dios nunca ofrecen pactos de paz al pecado ni al padre de éste, pero sí mana de su alma olores de paz en su andar cotidiano. A sus vecinos, a sus parientes y hasta a sus enemigos humanos se les extiende la mano de paz.
 

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros
¿Y si la mano pacificadora esté rehusado y se devuelve un golpazo en su lugar? Jesús promete entregar al reino celestial a los maltratados por la causa de la justicia. Los perseguidos y vituperados por Su causa sólo tienen que soportarlo todo en paciencia y perdón. En lugar de vengarse, los hijos del reino se regocijan. Sí, ese reino de Jesús se compone de personas excéntricas: ¡el centro de su vida ya no es el yo! Y por haberse redimido de la dictadura del yo, están libres para regocijarse en la tribulación que el enemigo los tira cotidianamente. Ésta es la libertad espiritual genuina que la Constitución Política de Estado les garantiza a los ciudadanos del reino celestial.

 De este modo Jesús fijo los primeros puntos de la Constitución Política del Estado del reino de Dios. Sé que el sermón del monte no fue dado en el sentido estricto de una Constitución Política de Estado. Sin embargo, sí es la ley fundamental del reinado de Jesús en el mundo.  Los primeros puntos del sermón tocan qué clase de personas puede ser ciudadanos en el reino. Posteriormente, Jesús señalará cuáles serían las leyes morales del reino y toca también otros asuntos como el modelo económico y el modelo político, qué sería la monarquía―Jesús solo está investido con el poder legislativo, ejecutivo y judicial.


¿Deseas tú cursar una petición de ciudadanía? Es un trámite sencillo: toma tu cruz y sigue Jesús al Calvario. Allí sólo has de colgarte en la cruz y morir con él a tu propia voluntad. Permite que él y él solo, sea Señor, Patrón y Capitán de tu vida.


Al cumplir lo requerido, él mismo entrará al corazón tuyo para botar afuera a Satanás, el pecado y el yo, purificando el templo que eres tú. Esparciendo por todos lados su sangre vivificadora, se sentará en el trono conquistado por amor, y se comenzará el reino de Dios...¡en ti!
¡Amen!  


― Miguel Atnip

BENDICIONES

jueves, 12 de enero de 2012

LA NUEVA Y LA ANTIGUA CRUZ






Sin anunciar y casi sin ser detectada, ha entrado en el círculo evangélico una cruz nueva en tiempos modernos. Se parece a la vieja cruz, pero no lo es; aunque las semejanzas son superficiales, las diferencias son fundamentales.

Mana de esa nueva cruz una nueva filosofía acerca de la vida cristiana, y de aquella filosofía procede una nueva técnica evangélica, con una nueva clase de reunión y de predicación. Ese evangelismo nuevo emplea el mismo lenguaje que el de antes, pero su contenido no es el mismo como tampoco lo es su énfasis.

La cruz vieja no tenía nada que ver con el mundo, para la orgullosa carne de Adán, significaba el fin del viaje. Ella ejecutaba la sentencia impuesta por la ley del Sinaí. En cambio, la cruz nueva no se opone a la raza humana; antes al contrario, es una compañera amistosa y, si es entendida correctamente, puede ser fuente de océanos de diversión y disfrute, ya que deja vivir a Adán sin interferencias. La motivación de su vida sigue sin cambios, y todavía vive para su propio placer, pero ahora le gusta cantar canciones evangélicas y mirar películas religiosas en lugar de las fiestas con sus canciones sugestivas y sus copas. Todavía se acentúa el placer, aunque se supone que ahora la diversión ha subido a un nivel más alto, al menos moral aunque no intelectualmente.

La cruz nueva fomenta un nuevo y totalmente distinto trato evangelístico. El evangelista no demanda la negación o la renuncia de la vida anterior antes de que uno pueda recibir vida nueva, predica no los contrastes, sino las similitudes; intenta sintonizar con el interés popular y el favor del público, mediante la demostración de que el cristianismo no contiene demandas desagradables, antes al contrario, ofrece lo mismo que el mundo ofrece pero en un nivel más alto. Cualquier cosa que el mundo desea y demanda en su condición enloquecida por el pecado, el evangelista demuestra que el evangelio lo ofrece, y el género religioso es mejor.

La cruz nueva no mata al pecador, sino que le vuelve a dirigir de nuevo en otra dirección. Le asesora y le prepara para vivir una vida más limpia y más alegre, y le salvaguarda el respeto hacia sí mismo, es decir, su "auto-imagen" o la "opinión de sí mismo". Al hombre lanzado y confiado le dice: "Ven y sé lanzado y confiado para Cristo". Al egoísta le dice: "Ven y jáctate en el Señor". Al que busca placeres le dice: "Ven y disfruta el placer de la comunión cristiana". El mensaje cristiano es aguado o desvirtuado para ajustarlo a lo que esté de moda en el mundo, y la finalidad es hacer el evangelio aceptable al público.

La filosofia que está detrás de esto puede ser sincera, pero su sinceridad no excusa su falsedad. Es falsa porque está ciega. No acaba de comprender en absoluto cuál es el significado de la cruz.

La cruz vieja es un símbolo de muerte. Ella representa el final brutal y violento de un ser humano. En los tiempos de los romanos, el hombre que tomaba su cruz para llevarla. ya se había despedido de sus amigos, no iba a volver, y no iba para que le renovasen o rehabilitasen la vida, sino que iba para que pusiesen punto final a ella. La cruz no claudicó, no modificó nada, no perdonó nada, sino que mató a todo el hombre por completo y eso con finalidad. No trataba de quedar bien con su víctima, sino que le dio fuerte y con crueldad, y cuando hubiera acabado su trabajo, ese hombre ya no estaría.

La raza de Adán está bajo sentencia de muerte. No se puede conmutar la sentencia y no hay escapatoria. Dios no puede aprobar ninguno de los frutos del pecado, por inocentes o hermosos que aparezcan ellos a los ojos de los hombres. Dios salva al individuo mediante su propia liquidación, porque después de terminado, Dios le levanta en vida nueva.

El evangelismo que traza paralelos amistosos entre los caminos de Dios y los de los hombres, es un evangelio falso en cuanto a la Biblia, y cruel a las almas de sus oyentes. La fe de Cristo no tiene paralelo con el mundo, porque cruza al mundo de manera perpendicular. Al venir a Cristo no subimos nuestra vida vieja a un nivel más alto, sino que la dejamos en la cruz. El grano de trigo debe caer en tierra y morir.

Nosotros, los que predicamos el evangelio no debemos considerarnos agentes de relaciones públicas, enviados para establecer buenas relaciones entre Cristo y el mundo. No debemos imaginarnos comisionados para hacer a Cristo aceptable a las grandes empresas, la prensa, el mundo del deporte o el mundo de la educación. No somos mandados para hacer diplomacia sino como profetas, y nuestro mensaje, no es otra cosa que un ultimátum.

Dios ofrece vida al hombre, pero no le ofrece una mejora de su vida vieja. La vida que El ofrece es vida que surge de la muerte. Es una vida que siempre está en el otro lado de la cruz. El que quisiera gozar de esa vida tiene que pasar bajo la vara. Tiene que repudiarse a sí mismo y ponerse de acuerdo con Dios en cuanto a la sentencia divina que le condena.

¿Qué significa eso para el individuo, el hombre bajo condenación que quisiera hallar vida en Cristo Jesús? ¿Cómo puede esa teología traducirse en vida para él? Simplemente, debe arrepentirse y creer. Debe abandonar sus pecados y negarse a sí mismo. ¡Que no oculte ni defienda ni excuse nada! Tampoco debe regatear con Dios, sino agachar la cabeza ante la vara de la ira divina y reconocer que es reo de muerte.

Habiendo hecho esto, ese hombre debe mirar con ojos de fe al Salvador; porque de Él vendrá vida, renacimiento, purificación y poder. La cruz que acabó con la vida terrenal de Jesús es la misma que ahora pone final a la vida del pecador; y el poder que resucitó a Cristo de entre los muertos, es el mismo que ahora levanta al pecador arrepentido y creyente para que tenga vida nueva junto con Cristo.

¿Nos atrevemos, pues, a jugar con la verdad cuando somos conocedores de que heredamos semejante legado de poder? ¿Intentaríamos cambiar con nuestros lápices las rayas del plano divino, el modelo que nos fue mostrado en el Monte? 
¡En ninguna manera! Prediquemos la vieja cruz, y conoceremos el viejo poder.
A. W. Tozer 

BENDICIONES