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miércoles, 27 de julio de 2011

ABORTO

ABORTO E INFANTICIDIO

El término “exponer infantes” se refiere a la práctica de abandonar a un bebé recién nacido al lado de los caminos o carreteras, dejándolo allí para que muera de frío o sea recogido por alguien, usualmente para ser criado como un esclavo o una prostituta.

Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida. Éxodo 21:22

No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida. Bernabé (70-130 d.C.)

Mas el camino del ‘negro’ es torcido y lleno de maldición de los cuales son desconocedores de Aquel que los creó, asesinos de sus hijos por el aborto, destructores de la obra de Dios, que echan de sí al necesitado. Bernabé (70-130 d.C.)

No harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir. Didaché (80-140 d.C.)

(Los cristianos) se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desquitan de su descendencia. Epístola a Diogneto (125-200 d.C.)

Tan lejos estamos nosotros de perjudicar a alguno o de realizar alguna impiedad, que hemos recibido la enseñanza de que exponer a los niños aun recién nacidos, es de hombres perversos. Justino Mártir (160 d.C.)

Cuando decimos que aquellas mujeres que usan las pociones para causar el aborto son homicidas y tendrán que rendir cuenta a Dios por su hecho, ¿cómo sería posible que matáramos [a los infantes]? Sería insensatez que dijéramos que el niño en la matriz es creación de Dios, y por tanto objeto del cuidado de Dios, y luego que nazca lo matásemos. Atenágoras (175 d.C.)

Los cristianos tienen mucho más respeto por la vida humana que los paganos. Por ello, condenan la costumbre de abandonar a los niños recién nacidos. Atenágoras (175 d.C.)

Nosotros afirmamos que las que practican el aborto cometen homicidio y habrán de dar cuenta a Dios del aborto. ¿Por qué razón habríamos de matar? No se puede pensar a la vez que lo que lleva la mujer en el vientre es un ser viviente, y, por ello, objeto de la providencia de Dios, y matar luego al que ya ha avanzado en la vida; no exponer al nacido, por creer que exponer a los hijos equivale a matarlos, y quitar luego la vida a lo ya crecido. Nosotros somos siempre y en todo consecuentes y acordes con nosotros mismos, pues obedecemos a la razón y no le hacemos violencia. Atenágoras (175 d.C.)

El matrimonio es el deseo de procrear hijos, no una desordenada efusión de semen, contraria a la ley y a la razón… Porque hay quienes ocultan su fornicación utilizando drogas abortivas que llevan a la muerte definitiva, siendo así causa no sólo de la destrucción del feto, sino también del amor del género humano. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

(Hablando de las prácticas entre la mujeres paganas) Porque esas mujeres, que para esconder su inconducta utilizan drogas abortivas que expulsan una materia absolutamente muerta, hacen abortar, al mismo tiempo que al feto, sus sentimientos humanos. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

En nuestro caso, ya que prohibimos el homicidio en cualquier forma, no podemos destruir ni siquiera al niño en el vientre… Impedir que nazca un niño es solamente una forma de matar. No hay diferencia si se quita la vida del que ya ha nacido, o del que no ha nacido aún. Tertuliano (197 d.C.)

Mantenemos, pues, que la vida empieza en la concepción, pues defendemos que el alma existe desde este momento, y el principio de la vida es el alma. Simultáneamente se une para la vida, lo que simultáneamente se separa en la muerte. Tertuliano (197 d.C.)

Veo, en efecto, que ustedes (los paganos) a los hijos que han engendrado los exponen a las fieras y a las aves, o los estrangulan, sometiéndolos a un género de muerte deplorable, hay incluso mujeres que, mediante la ingestión de brebajes, destruyen en sus mismas entrañas el origen del futuro ser humano, cometiendo un homicidio antes de dar a luz. Y estas cosas, sin duda, provienen de la enseñanza de sus dioses. Marco Minucio Félix (200 d.C.)

La ley de Moisés castiga con penas justas a la persona que aborta, pues allí se inician las primeras etapas del ser humano. Puesto que el feto en esta etapa ya es susceptible a la vida y a la muerte, es considerado un ser humano. Tertuliano (210 d.C.)

Entre los instrumentos de los cirujanos, hay uno diseñado con el propósito principal de abrir el útero y luego mantenerlo abierto. También existe un cuchillo redondo, con el cual los miembros dentro del vientre son arrancados con mucho cuidado. Por último hay un gancho encubierto, con el cual el feto es extraído de forma violenta. Existe también una aguja de punta de cobre, con el que se realiza la muerte en este robo traicionero de la vida. Por su función infanticida se le ha puesto el nombre de “asesino del infante.” Por supuesto, este infante anteriormente había estado vivo. Tertuliano (210 d.C.)

Al contemplar una ceremonia idolátrica, puedo contemplar un acto de adulterio. Por un lado la idolatría lo precede; y por el otro, el asesinato sigue en compañía… ¡Las parteras también lo testifican! ¡Cuántas concepciones adúlteras son masacradas! Tertuliano (212 d.C.)

Algunas mujeres que eran supuestas creyentes empezaron a utilizar drogas anticonceptivas. También utilizaban fajas ajustadas para expulsar lo que habían concebido, pues no querían tener un hijo de un esclavo o de gente común debido al interés de sus familias y a sus excesivas riquezas. ¡Miren cuán gran impiedad está promoviendo el malvado! Él enseña el adulterio y el asesinato el mismo tiempo. Hipólito (225 d.C.)

No puedo encontrar palabras para hablar de los infantes que son sacrificados al mimo Saturno. Lactancio (304-313 d.C.)

Los paganos estrangulan a sus propios hijos recién nacidos. O si muestran más piedad, los exponen. Lactancio (304-313 d.C.)

Nadie piense que es tolerable estrangular a un hijo recién nacido, pues es una gran impiedad… ¿Pueden ser consideradas inocentes aquellas personas que exponen a su propia descendencia como presa para los perros? En cuanto a sus actos, ellos los matan de un modo más cruel que si los estrangulasen… Por tanto, si alguno no es capaz de criar hijos por razones de pobreza, es mejor abstenerse del matrimonio que estropear la obra de Dios con manos perversas. Lactancio (304-313 d.C.)

jueves, 14 de julio de 2011

LIBRE ALBEDRIO

EL LIBRE ALBEDRIO EN EL HOMBRE.


Y así dice la Escritura: No se tienden injustamente las redes a los inconstantes. Lo cual quiere decir que con razón se perderá el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a si mismo por el camino de las tinieblas. Bernabé (70-130 d.C.)

Escribo a todas las iglesias, y hago saber a todos que de mi propio libre albedrío muero por Dios, a menos que ustedes me lo estorben. Ignacio (105 d.C.)

Por el contrario, cada uno camina, según el mérito de sus acciones, hacia el castigo o hacia la salvación eterna. Si todos los hombres fuesen conscientes de esto, nadie escogería la maldad por un momento, sabiendo que así emprendería la marcha hacia su condena eterna en el fuego, sino que por todos los medios se contendría y se adornaría con las virtudes, para alcanzar los bienes de Dios y verse libre del castigo. Justino Mártir (160 d.C.)

Por otra parte, si el género humano no tiene faculta para huir de las cosas malas y escoger lo bello, no es responsable de nada de lo que haga. Pero demostramos con el siguiente argumento que el hombre obra bien o mal por libre decisión del espíritu. Justino Mártir (160 d.C.)

El Espíritu Santo reprende a los hombres porque habiendo sido creados impasibles e inmortales a semejanza de Dios con tal de que guardaran sus mandamientos, y habiéndoles Dios concedido el honor de llamarse hijos suyos, ellos, por querer asemejarse a Adán y a Eva, se procuran a sí mismos la muerte... Queda así demostrado que a los hombres se les concede el poder ser dioses, y que a todos se da el poder ser hijos del Altísimo, y culpa suya es si son juzgados y condenados como Adán y Eva. Justino Mártir (160 d.C.)

No fuimos creados para la muerte, sino que morimos por nuestra propia culpa. La libertad nos perdió; esclavos quedamos los que éramos libres; por el pecado fuimos vendidos. Nada malo fue hecho por Dios, fuimos nosotros los que produjimos la maldad; y los que la produjimos, somos también capaces de rechazarla.” Taciano (160 d.C.)

El hombre fue creado racional, y por ello semejante a Dios, libre en sus decisiones y con un fin en sí mismo; y si alguna vez se convierte en paja y otra en trigo, es por su propia responsabilidad. Ireneo (180 d.C.)
Dios siempre ha protegido, por una parte la libertad y decisión del ser humano, y por otra su exhortación a él: por ello quienes no obedecen son justamente juzgados por su desobediencia, y quienes obedecen y creen reciben la corona incorruptible. Ireneo (180 d.C.)

Esta frase: “¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos, pero tú no quisiste!,” bien descubrió la antigua ley de la libertad humana; pues Dios hizo libre al hombre, el cual, así como desde el principio tuvo alma, también gozó de libertad, a fin de que libremente pudiese acoger la Palabra de Dios, sin que éste lo forzase. Dios, en efecto, jamás se impone a la fuerza, pues en él siempre está presente el buen consejo. Por eso concede el buen consejo a todos. Tanto a los seres humanos como a los ángeles otorgó el poder de elegir, pues también los ángeles usan su razón, a fin de que quienes le obedecen conserven para siempre este bien como un don de Dios que ellos preservan. En cambio no se hallará ese bien en quienes le desobedecen, y por ello recibirán el justo castigo. Ireneo (180 d.C.)

Si, en efecto, unos seres humanos fueran malos por naturaleza y otros por naturaleza buenos, ni éstos serían dignos de alabanza por ser buenos, ni aquéllos condenables, porque así habrían sido hechos. Pero, como todos son de la misma naturaleza, capaces de conservar y hacer el bien, y también capaces para perderlo y no obrarlo. Ireneo (180 d.C.)

Y también: “Si el criado dice en su corazón: Mi amo tarda en venir, y empieza a golpear a sus compañeros, a comer, beber y emborracharse, cuando su amo llegue, en el día que menos lo espere, lo echará y le dará su parte entre los hipócritas.” Todos los textos semejantes a éstos, que muestran al ser humano como libre y capaz de tomar decisiones, nos enseñan cómo Dios nos aconseja exhortándonos a obedecerle y apartarnos de la infidelidad, pero sin imponerse por la fuerza. Ireneo (180 d.C.)

Por eso el Señor dice que el reino de los cielos es de los violentos: “Los violentos lo arrebatan,” quiere decir aquellos que se esfuerzan, luchan y continuamente están alerta: éstos lo arrebatan. Ireneo (180 d.C.)

Por su generosidad Dios dio a conocer al ser humano el bien de la obediencia y el mal de la desobediencia.... Por eso su conocimiento de ambas cosas va en los dos sentidos, a fin de que pueda elegir lo mejor con discernimiento… Aquellos, pues, que se han apartado de la luz del Padre transgrediendo la ley de la libertad, se han alejado por su culpa, pues se les concedió la libertad y el libre albedrío. Ireneo (180 d.C.)


El hombre fue hecho por Dios como ser libre, capaz de albedrío y decisión propia: precisamente es en esto donde más en particular se manifiesta que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios…en aquello más esencial que procede del mismo Dios, esto es, el alma, que ha recibido el sello del ser divino en lo que se refiere a la libertad de albedrío y de decisión…. Dios llama, amenaza y exhorta al hombre que, dotado de voluntad y de libertad, es capaz de obediencia o de rebelión. Tertuliano (197 d.C.)

Le fue concedida plena libertad de elección al hombre en uno u otro sentido, para que siempre fuese dueño de sí para hacer libremente el bien y para evitar libremente el mal; pues, por otra parte, convenía que el hombre estuviera bajo el juicio de Dios y que fuese justo por sus méritos propios, es decir, libre. En efecto, no podía asignarse razonablemente una recompensa del mal ni del bien a aquel que fuese bueno o malo por obligación, no por voluntad propia. Para esto se dio la ley, la cual no anula, sino que pone a prueba la libertad con que uno o libremente se somete o libremente la transgrede. Por esto tenían que estar ambos caminos abiertos al libre albedrío... una reflexión sobre la libertad del hombre mostrará que él es el culpable de todo el mal que cometió. Tertuliano (197 d.C.)


Aquellos [paganos] que deciden que el hombre no tiene libre albedrío, sino afirman que se gobierna por las disposiciones inevitables de la suerte, son culpables de impiedad ante el mismo Dios, ya que le hacen la causa y el autor de las maldades humanas. Metodio (290 d.C.)

Toda la creación de Dios, Dios la hizo muy bien. Y él ha dado a cada persona el poder del libre albedrío, y por la misma norma ha instituido la ley de juicio… Y por cierto todo el que quiera, puede guardar sus mandamientos. Pero el que los desprecia y se vuelve en contra de ellos, sin duda alguna tendrá que hacer frente a esa ley de juicio… No cabe duda de que cada persona, utilizando el poder de su libre albedrío, puede fijar su camino en la dirección que él quiera. Arquelao (320 d.C.)



LA AUTORIDAD MAXIMA: LA PALABRA DE DIOS 


 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra ustedes, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19

Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. Proverbios 1:29-31

Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, serán consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho. Isaías 1:19-20

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Mateo 7:24

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios. Apocalipsis 3:10-12

miércoles, 13 de julio de 2011

TESTIMONIOS: MARTIRIO DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

El apóstol Felipe, con su cabeza atada a un pilar fue apedreado en Hierápolis, Frigia, el 54 d.C



Jacobo, después de haber sido empujado desde el pináculo del templo y haber sido apedreado, un hombre le golpea la cabeza con un garrote, mientras él ora por sus perseguidores, terminando así con él, 63 d. C.



Crucifixión del apóstol Andrés en Patras, Acaya, 70 d.C



 Marcos el evangelista, murió en camino al ser arrastrado hasta llegar a la estaca en Alejandría, 64 d.C



El Apostol Tomas siendo llevado al horno ardiente en la India.




Marcos el evangelista, murió en camino al ser arrastrado hasta llegar a la estaca en Alejandría, 64 d.C



Lucas el evangelista, colgado de la rama de un árbol de olivo por los griegos incrédulos.


Pablo, el apóstol de Cristo, perseguido y finalmente decapitado en Roma bajo el emperador Nerón, 69 d. C.



De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.  Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.      JUAN 21: 18-19




En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Hechos 12: 1-2




Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,  y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.     Hechos 7:54-60





El apostol Juan desterrado a la Isla de Patmos, 97 d. C.





IGNACIO, DEVORADO POR LOS LEONES.
“A ustedes, romanos, a todos ustedes quienes han venido a ser testigos de este combate con sus propios ojos, sepan que este castigo no se me impone por mala conducta o algún crimen, pues de ninguna forma he cometido, sino para que vaya a Dos, a quien mucho recuerdo y a quien llegar a disfrutar es mi deseo insaciable. Pues, yo soy el grano de Dios. Molido soy por muelas de bestias para que sea hallado pan puro en Cristo, quien es el pan de vida para mí.” Estas palabras habló Ignacio cuando se hallaba de pie en medio del anfiteatro y escuchaba los rugidos de los leones, que también escucharon los hermanos de la iglesia que estaban en medio de la gente. Así testificaron ellos.
Terminado esas palabras, dos espantosos y hambrientos leones fueron soltados hacia él de sus fosos. Instantáneamente lo despedazaron y devoraron, sin dejar casi nada, ni de sus huesos. Y así durmió feliz en el Señor este fiel mártir de Jesucristo en el año 111 d. C. en el año duodécimo del emperador Trajano.






EL MARTIRIO DE POLICARPO: Quemado vivo en la hoguera, Esmirna, 155 d.C
Finalmente, cuando la muchedumbre demandaba que lo mataran, fue entregado por el gobernador para ser quemado. Inmediatamente trajeron un gran montón de madera, fardos de leña, y virutas. Cuando Policarpo vio aquellas cosas, él mismo se desvistió y se despojó del calzado, para que lo acostaran sobre las maderas descalzo y sin vestidura. Habiendo ya hecho esto, los verdugos estaban a punto de echarle mano para clavarlo a los maderos, pero él les dijo: “Déjenme así. Aquél quien me ha dado la fortaleza para soportar el dolor del fuego, también me ha de fortalecer para permanecer en el fuego, aún si no me clavan en el madero.” Entonces ellos, según lo pedido, no lo fijaron con clavos a los maderos, sino que apenas con una cuerda le ataron las manos atrás.





Felícita, presenciando la muerte de sus siete hijos antes de ser ella misma martirizada, Roma 164 d.C.




Crucificados de diversas maneras, azotados, devorados por perros salvajes, quemados con agua hervida y con fuego en la espantosa persecución contra los cristianos bajo los emperadores Diocleciano y Maximiliano, 301 d.C.




Miles de personas quemadas en sus lugares de reunión en varias ocasiones por la verdad del evangelio, bajo los decretos del Emperador Maximiniano cerca del año 237 d.C.




Cristianos en el coliseo Romano.


Blandina, asada en una parrilla y luego arrojada a toros salvajes, 172 d.C




Eulalia, sin responder al juez, empujó el altar y sus imágenes, rechazando así la adoración pagana. Luego fue sofocada y quemada, Villa Nova, Portugal, 302 d.C.


Julieta siendo azotada mientras su pequeño hijo era arrojado por el procónsul a las gradas de piedra.


Pelagio permanecía en oración mientras el verdugo terminaba de cortar sus brazos. Martirizado en Córdoba, España, 925 d.C.


Los verdugos, bajo la inspección de los sacerdotes, sacan del fuego los restos de Arnaldo para luego convertirlos en cenizas y echarlas al río Tíbet.


La quema de 180 albigenses en la gran hoguera preparada por la Iglesia Católica Romana, 1210 d.C

lunes, 11 de julio de 2011

JUICIO FINAL


IGLESIA PRIMITIVA
ESCRITOS DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Te acordarás noche y día del día del juicio, y buscarás cada día las personas de los santos. Ya predicando la palabra, y caminando para consolar y meditando para salvar un alma por la palabra, ya ocupado en oficio manual, trabajarás para rescate de tus pecados. Bernabé (70-130 d.C.)

Sean discípulos de Dios, inquiriendo qué busca el Señor de ustedes, y obren de manera que sean hallados en el día del juicio. Bernabé (70-130 d.C.)

Estén atentos, pues, hermanos, para que sus beneficios, que son muchos, no se vuelvan en juicio contra nosotros, si no andamos como es digno de El. Por tanto, es bueno que no nos apartemos de su voluntad. Clemente de Roma (30-100 d.C.)

Si un hombre no se abstiene de la codicia será corrompido por la idolatría y será juzgado como uno de los gentiles que no conocen el juicio del Señor. ¡Cómo! ¿No saben que los santos juzgarán al mundo, según enseña Pablo? Policarpo (135 d.C.)

Policarpo dijo: “Tú me amenazas con fuego que arde un rato y después se apaga; pero no sabes nada del fuego del juicio futuro y del castigo eterno, que está reservado a los impíos. ¿Por qué te demoras? Haz lo que quieras.” Martirio de Policarpo (135 d.C.)

Porque si nos desprendemos de estos goces y vencemos nuestra alma, rehusando dar satisfacción a sus concupiscencias, seremos partícipes de la misericordia de Jesús. Porque saben que el día del juicio está acercándose, como un horno encendido, y los poderes de los cielos se disolverán, y toda la tierra se derretirá como plomo en el fuego, y entonces se descubrirá el secreto y las obras ocultas de los hombres. Segunda de Clemente (150 d.C.)

Y los no creyentes verán su gloria y su poder, y se quedarán asombrados al ver el reino del mundo entregado a Jesús, y dirán: Ay de nosotros, porque Tú eras, y nosotros no te conocimos y no creímos en Ti; y no obedecimos a los presbíteros cuando nos hablaban de nuestra salvación. Y su gusano no morirá, y su fuego no se apagará, y serán hechos un ejemplo para toda carne. Está hablando del día del juicio, cuando los hombres verán a aquellos que, entre ustedes, han vivido vidas impías y han puesto por obra falsamente los mandamientos de Jesucristo. Pero los justos, habiendo obrado bien y sufrido tormentos y aborrecido los placeres del alma, cuando contemplen a los que han obrado mal y negado a Jesús con sus palabras y con sus hechos, cuando sean castigados con penosos tormentos en un fuego inextinguible, darán gloria a Dios, diciendo: Habrá esperanza para aquel que ha servido a Dios de todo corazón. Segunda de Clemente (150 d.C.)

Porque si Dios hubiera dado la recompensa de los justos inmediatamente, entonces nuestro entrenamiento habría sido un pago constante y sonante, no un entrenamiento en la piedad; porque no habríamos sido justos yendo en pos de lo que es piadoso, sino de las ganancias. Y por esta causa el juicio divino alcanza al espíritu que no es justo, y lo llena de cadenas. Segunda de Clemente (150 d.C.)

(Cristo) De nuevo vendrá en la gloria como salvador de todos los que se salvan y como juez de los que son juzgados, para enviar al fuego eterno a quienes desfiguran su verdad y desprecian a su Padre y su venida. Ireneo (180 d.C.)

Anunció a un solo y único Señor, que en el tiempo de Noé envió el diluvio para castigar la desobediencia de los seres humanos, y en tiempo de Lot hizo llover fuego del cielo para castigar los muchos pecados de los sodomitas. De modo semejante en el día del juicio castigará la desobediencia y los pecados. Y dijo que ese día sería más tolerable para Sodoma y Gomorra que para la ciudad o casa que rechazare la palabra de sus apóstoles: “Y tú, Capernaúm, ¿acaso piensas alzarte hasta el cielo? Caerás hasta el infierno. Porque si en Sodoma se hubiesen hecho los milagros que en ti tuvieron lugar, aún duraría hasta el día de hoy. En verdad les digo: el día del juicio será más tolerable para los habitantes de Sodoma que para ustedes.” Ireneo (180 d.C.)

El día del juicio universal será más tolerable para los habitantes de Sodoma que para quienes, habiendo visto los milagros que realizaba, no creyeron en él ni recibieron su enseñanza. Porque, así como por su venida derramó mayor gracia sobre quienes creyeron en él y cumplieron su voluntad, de igual manera infligirá mayor castigo a quienes no creyeron; pues, es igualmente justo para todos. Ireneo (180 d.C.)

Resucitado y subido al cielo, espera a la diestra del Padre el momento por Él fijado para juzgar a todos sus enemigos que a Él habían de ser sometidos. Los enemigos son todos los que fueron hallados en rebelión: ángeles, arcángeles, principados, tronos, que menosprecian la verdad. Ireneo (180 d.C.)

Rogamos también por los emperadores, por sus ministros, por las potestades, por el estado del siglo, por la paz de todos y por el retardo del juicio final. Tertuliano (197 d.C.)

Nuestro Dios que una vez destinó el día fijo para juzgar a los hombres cuando el mundo se acabare, no precipita anticipadamente el distinguir las personas antes que se acabe; pues el discernir entre los méritos de las personas, es una condición esencial del acto judicial. Tertuliano (197 d.C.)

Ciertamente que si la razón de la resurrección es para que todos asistan al juicio destinado, y allí oigan la sentencia final del juicio de Dios, será necesario que se presente allí el mismo que obró para que de las obras buenas o malas. Por esto han de presentarse también los cuerpos; pues el alma sola sin carne, no padece penas corporales, y ya que las almas han de ser juzgadas de las obras que hicieron con dependencia del cuerpo… es razonable que el cuerpo sea examinado por el servicio que hizo al alma. Tertuliano (197 d.C.)

Después de mil años, durante los cuales se terminará la resurrección de los santos, que tendrá lugar con mayor o menor rapidez según hayan sido pocos o muchos sus méritos, seguirá la destrucción del mundo y la conflagración de todas las cosas. Entonces vendrá el juicio, y cambiados en un abrir y cerrar de ojos en cuerpos angelicales, es decir, revistiéndonos de un manto de incorruptibilidad, seremos transportados al reino celestial. Tertuliano (197 d.C.)

Aquellos que hicieron el bien serán asignados con justicia a la dicha eterna. A los que amaron la maldad les será dado el castigo eterno. Hipólito (200 d.C.)

El fin y la consumación del mundo y el odioso tiempo del Anticristo ya están acercándose. Cipriano (250 d.C.)

También las voces de los profetas en el mundo, de acuerdo a lo celestial, anuncian que el fin y la destrucción de todas las cosas vendrán en breve. Ellos describen la última época del fatigado y desgastado mundo. Lactancio (304-313 d.C.)
 

LA AUTORIDAD MAXIMA: LA PALABRA DE DIOS




Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
Mateo 25:31-32

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
Juan 5:28-29

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10-12

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Apocalipsis 20:12

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. 
Juan 12:47-48