lunes, 26 de septiembre de 2011

EL DIVORCIO: PLAGA DEL MUNDO ROMANO

El divorcio—plaga del mundo romano

 

Como en casi todas las sociedades, la familia constituía el corazón de la civilización romana. Pero como es cierto hoy, los matrimonios de entonces no siempre eran felices. Tantos los maridos como también las mujeres a menudo tenían otros amantes. 
Y en el tiempo de Cristo, la infidelidad matrimonial era tan común que ni siquiera constituía un escándalo. 

No es de extrañarse, pues, que el divorcio llegó a ser cosa corriente. Tanto los hombres romanos como las mujeres a menudo se casaban cuatro o cinco veces. Como Tertuliano comentó: “Hablando del divorcio, las mujeres lo anhelan como si fuera la consecuencia natural del matrimonio.”  En la sociedad romana, la mayoría de los matrimonios los arreglaban los padres de los novios. Los novios a menudo no se amaban y a veces apenas se conocían cuando llegaban al altar matrimonial. Frecuentemente, había gran diferencia de edad entre el novio y la novia. Todo esto era tan cierto entre los primeros cristianos como en el resto de la sociedad romana. Así sería más fácil disculpar el divorcio en el mundo romano que en el mundo del siglo veinte. 

Con todo, los primeros cristianos no se basaron en razonamientos humanos. Aunque el divorcio se aceptaba libremente en la sociedad, ellos no permitían el divorcio—excepto por el adulterio. Como escribió Orígenes: “Lo que Dios juntó, no lo separe ningún hombre…ni magistrado ni ningún otro poder. Porque Dios, quien los juntó, es mayor en poder que todo lo demás que uno pudiera nombrar o aun imaginar.”  Los cristianos tomaban muy en serio las palabras de Jesús: “Pero yo os digo que todo aquel que repudia a su mujer, a no ser por causa de infidelidad, la hace cometer adulterio; y cualquiera que se casa con una mujer repudiada, comete adulterio” (Mateo 5.32: La Biblia de las Américas). 

Esta posición estricta de los primeros cristianos contra el divorcio claramente no reflejaba su cultura. Pero ¿qué de nuestra actitud hacia el divorcio? ¿No hemos seguido los cambios en nuestra cultura? Hace cuarenta años, un cristiano evangélico jamás se hubiera divorciado de su cónyuge sólo por motivo de “incompatibilidad”. Pero hoy aquí en los Estados Unidos, el número de divorcios en la iglesia evangélica difiere muy poco del número en el mundo.  ¿Qué ha cambiado? De seguro, las Escrituras no. Pero el segmento conservador de la sociedad actual sí ha cambiado su actitud hacia el divorcio. Y los evangélicos lo han seguido. Los evangélicos sí se jactan a menudo de oponerse a las actitudes y corrientes del mundo. Pero en realidad, muchas veces se oponen sólo al segmento liberal del mundo. Una vez que el segmento conservador del mundo ha aceptado una práctica, la iglesia también la acepta. De eso tenemos el ejemplo del divorcio. 


BENDICIONES

FUENTE: www.laiglesiaprimitiva.com

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