martes, 27 de septiembre de 2011

¿QUIENES PREDICARON LA SALVACION POR GRACIA, SIN OBEDIENCIA?

Lo que creyeron los primeros cristianos acerca de la salvación

 

Los que predicaron la salvación sólo por gracia

 

Usted puede estar extrañado de lo que he escrito hasta ahora, pero lo que voy a decir ahora es aun más extraño. Había un grupo religioso, llamados herejes por los primeros cristianos, que disputaba fuertemente esta doctrina de la iglesia sobre la salvación y las obras. En oposición a los primeros cristianos, enseñaban que el hombre está totalmente depravado, que somos salvos por gracia solamente, que las obras no tienen que ver con la salvación, y que una vez salvos no podemos perder la salvación. Sé lo que usted pueda estar pensando: “Ese grupo de ‘herejes’ eran los cristianos verdaderos, y los cristianos ‘ortodoxos’ eran los herejes. Pero tal conclusión es imposible. Digo que es imposible concluir que los herejes fueran cristianos porque al decir “herejes” me refiero a los gnósticos.

La palabra griega gnosis quiere decir “ciencia”, y los gnósticos decían que Dios les había revelado un conocimiento más profundo que los primeros cristianos no tenían. 

Cada maestro gnóstico tenía su propia enseñanza, pero todos más o menos concordaban en decir que el Creador era un Dios distinto al Padre de nuestro Señor Jesús. Este Dios inferior, según ellos, había creado el mundo sin el permiso del Padre celestial. Y esa creación fue una gran equivocación, y el hombre como resultado está totalmente depravado. Ellos decían que el Dios del Antiguo Testamento era ese Creador inferior, y que no es el mismo gran Dios del Nuevo Testamento. 

Según ellos, los hombres somos creación de ese Dios inferior, y por lo tanto no tenemos capacidad ninguna de hacer lo mínimo para alcanzar la salvación. Fue una suerte para nosotros que el Padre de nuestro Señor Jesucristo tuvo piedad de nosotros y mandó a su Hijo para salvarnos. Pero porque nuestro cuerpo está depravado sin remedio, el Hijo de Dios no pudo hacerse hombre en realidad. No, sólo tomó la apariencia de un hombre, pero no era hombre en realidad. No murió en realidad, y no resucitó. Y ya que somos, según ellos, pecadores hasta el fondo, nosotros no podemos hacer nada para alcanzar la salvación. Más bien, somos salvos sólo por la gracia del Padre.


Si usted todavía cree que tales maestros puedan haber sido cristianos también, note ahora lo que el apóstol Juan escribió acerca de ellos: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7). 

Los gnósticos eran los maestros que negaban que Jesús había venido en carne, y a ellos se refiere Juan. El los califica, sin lugar a dudas, de ser engañadores y anticristos. 

De esta manera, si nuestra doctrina sobre la salvación fuera verdad, tuviéramos que enfrentarnos con la realidad inquietante que esta doctrina fue enseñada por los “herejes” y los “anticristos”. Sólo muchos años después fue adoptada por la iglesia. 

Los primeros cristianos basaron su entendimiento de la salvación sobre los siguientes pasajes, y otros semejantes: “El que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6.8-9).

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5.10).

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5.5). 

“Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2.12). 

“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4.11). 

“Porque os es necesario la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10.36). 

“Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado” (2 Pedro 2.20-21). 

Y muchas mas.......

BENDICIONES

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