jueves, 6 de octubre de 2011

UNA DECISIÓN DIFÍCIL: ¿CUAL TOMARAS TU?

Una decisión difícil

 

Las opciones que nos dejan no son fáciles. Por un lado, podemos ignorar la evidencia histórica. Si hacemos eso, continuaremos despedazando el cuerpo de Cristo, entristeciendo aún más el corazón de Cristo. 

Por otro lado, podemos dejar a un lado nuestro orgullo denominacional, y admitir que como iglesia, los protestantes evangélicos hemos errado terriblemente. Hemos anunciado con trompetas el lema “Sola Scriptura;” y sin embargo, no hemos sido fieles a nuestro lema. En lugar de volver “sólo a la Biblia,” hemos añadido nuestras tradiciones denominacionales a la Escritura. 


Los protestantes nunca hemos podido existir juntos como un cuerpo unido. De hecho, unos cientos de años atrás, ellos encarcelaban, torturaban y ahorcaban a otros protestantes tales como los anabaptistas, los hermanos, los cuáqueros y los evangélicos disidentes. 

Por nuestra gran educación y sabiduría, muchos de nosotros despreciamos las enseñanzas y prácticas de la iglesia primitiva. Pero quizá sería mejor escuchar lo que Ireneo les dijo a los gnósticos de su tiempo. Puesto que su descripción de las sectas gnósticas suena curiosamente similar a la de las denominaciones protestantes: 

A pesar que son muchos, se alejan el uno del otro, sosteniendo muchas opiniones diferentes en cuanto a un solo tema; y ellos mismos llevan en secreto sus ideas inteligentes. Por tanto, hasta que no hayan llegado a un acuerdo entre ellos en cuanto a las cosas escritas de antemano en las Escrituras, seguiremos refutándolos. Además de sostener creencias erróneas, se condenan así mismos de cualquier manera; pues no están de acuerdo con respecto a las mismas cosas. Al contrario, nosotros seguimos al único Dios verdadero como nuestro Maestro. Poseemos sus palabras como la regla de la verdad. Y todos hablamos igual con respecto a las mismas cosas (Ireneo, Contra los herejes 4.35.4).

Rápidamente corregimos los “errores” teológicos de los primeros cristianos; sin embargo, somos nosotros quienes necesitamos aprender de ellos.

Cuando nosotros demostremos que somos capaces de ser uno otra vez, quizá entonces podamos instruirlos. Hasta entonces, lo que necesitamos es un arrepentimiento sincero por nuestro espíritu sectario. 

Si la iglesia de Corinto no podía unirse para participar de la cena del Señor debido a sus conflictos, ¿serán nuestras cenas aceptables a Dios? Pablo reprendió a los corintios por sus divisiones, diciendo: “Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres?” (1 Cor. 3:3 la cursiva es mía). 

Quizá eso es lo que somos: hombres y mujeres carnales que necesitan una reprensión piadosa. 


BENDICIONES

FUENTE: www.laiglesiaprimitiva.com
Tomado del Libro: LOS PRIMEROS CRISTIANOS Y SUS ESCRITOS de David Bercot.

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